Tendencias: La colaboración

La socialización sólo se presenta cuando la coexistencia aislada de los individuos adopta formas determinantes de cooperación y colaboración que caen bajo el concepto general de la acción recíproca.

Georg Simmel, filósofo

“Estamos en una sociedad cada vez más colaborativa”

Esta frase la he escuchado en bastantes ocasiones, ¿pensáis todos lo mismo? Yo tengo mis dudas. Supongo que cuando uno dice eso, es porque se basará en las experiencias vividas, en lo que ve en su entorno… Si yo me basara en lo que acabo de decir, podría afirmar que, al menos existe un estancamiento, o mejor dicho: “si, pero no”.

Cada uno de nosotros está acostumbrado a hacer las cosas como siempre se ha hecho, sin necesidad de que nos digan como se debe hacerlo. Y si además, las cosas no nos van mal, ¿Por qué vamos a cambiar? Algo parecido ocurre cuando uno entra en el trabajo. Una colaboración abierta contradice con la necesidad de competir en el mercado. Si se comparten las ideas (muchas de ellas innovadoras producto del talento de los empresarios) con la competencia, nosotros nos hacemos más vulnerables. Imaginaros que creáis una fábrica de producción de ciclohexano en Castellón y tenéis una idea novedosa de un aditivo que podría mejorar el rendimiento del proceso, aumentando así su producción y ventas. La compartís con otra empresa en Huelva (competencia directa), y éstos trataran de no quedarse atrás e implantarán la idea que habéis pensado. ¿Os sentís bien por haber colaborado? Yo si os digo la verdad, tiraría la casa por la borda, porque me podía haber hecho rico (o irme a la quiebra, pero me consolaría que la otra fábrica también). Es decir, se puede colaborar, pero no siempre es aconsejable. Uno tiene que mirar los objetivos y ver si hacerlo nos hace vulnerables o no.

Pongamos otro ejemplo de los que a mí me gustan: la Fórmula 1. En este deporte hay escuderías, y en cada una de ellas, 2 pilotos. El objetivo principal de esas escuderías es que sus pilotos ganen el máximo número de puntos para conseguir el título de constructores (y así hacer un favor a sus patrocinadores) y el campeonato del mundo individual.

Bien, pues en el 99.99% de los casos (métodos aproximados) la colaboración es nula. ¿Por qué? Muy sencillo: a nadie le gusta perder. Si colaboro, puedo ayudar a mi compañero a ganar el mundial, y perderlo yo (aunque eso conlleve el titulo de constructores). Cuando se firma por Ferrari, te comprometes a colaborar con tu compañero y con todo el equipo para conseguir el titulo, pero a la hora de la verdad, las palabras se las lleva el viento. Primero se lucha internamente y después con el resto de escuderías. Sólo hay que ver la lucha que mantuvieron Alonso y Hamilton cuando compartieron la misma escudería.

 

Pero bueno, no sólo hay aspectos negativos. EL hecho de ser seres sociables encontrando satisfacciones relacionándonos con las demás personas (en mayor o menor medida) ya es una forma de colaboración. Se ha demostrado que con la colaboración, se consigue innovar, ser más creativo, aumentando la eficiencia de los procesos.

Hay oportunidades en la colaboración que se deberían explorar, pero necesitamos vencer inercias, vagancias, bloqueos, miedos… En resumen se es colaborativo hasta cierto punto.

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